Señor Presidente de la
Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, es con gran dolor que escribo estas
líneas, tras haber escuchado su discurso días atrás ante la Asamblea General de
las Naciones Unidas. Me dolió no porque yo pensara que usted tiene que elogiar
a Israel o concordar con las políticas del gobierno encabezado por Benjamin
Netanyahu.
También yo lejos estoy de
concordar con todas ellas.
Pero eso no significa
estar ciega ni dejar de ser capaz de analizar no sólo los errores del gobierno
israelí sino también los suyos señor Presidente. Y uno de ellos,
lamentablemente, fue mentir descaradamente ante la Asamblea General, al acusar
a Israel de cometer un genocidio contra el pueblo palestino en la Franja de
Gaza. Y lo peor, es que no tengo dudas de que lo sabe.
Hay en Israel quienes
hace mucho consideran que usted no es un interlocutor para la paz. Prefiero ser
más cautelosa, y simplemente me pregunto en voz alta si acaso tendrán razón. He
escrito repetidamente a favor de las negociaciones con usted, como clara
alternativa a los terroristas de Hamas. Porque usted se ha manifestado
públicamente contra la violencia y el terrorismo, y eso es bueno, razón por la
cual lo he destacado en más de una ocasión. Pero lamentablemente, la virulencia
de sus ataques, las mentiras que ha dicho ante el mundo, confirman que hay otro
tipo de violencia y que es no menos nociva que los cohetes de Hamas, de los que
usted, dicho sea de paso, no pronunció ni una palabra en las Naciones Unidas.
Quisiera responderle
concretamente a varios de sus pronunciamientos.
«Israel ha optado por hacer que este sea un año de
guerra genocida perpetrada contra el pueblo palestino».
Es increíble que un
pueblo supuestamente bajo amenaza «genocida» continúe creciendo, que
la zona bajo ataque «genocida» esté llena de armas y explosivos
usadas contra un enemigo que claro que mató al tratar de defenderse, pero
también desplegó un esfuerzo sin precedentes en la historia de las guerras,
para impedir que civiles se vean alcanzados por el fuego, avisando antes de
bombardeos . De la necesidad israelí de repeler los ataques durante años de
cohetes desde Gaza hacia el sur de Israel, usted no dijo nada. Qué extraño
genocidio éste en el que el «agresor» introducía diariamente
numerosos camiones con ayuda humanitaria a Gaza, mientras que los gobernantes
del pueblo supuestamente bajo ataque genocida, se preocupaban cada tanto de
disparar hacia los pasajes fronterizos por los que entraba la ayuda, para
alterar su funcionamiento..Lógica de Gaza.
Usted habla de la «injusticia histórica infligida al
pueblo palestino en la Nakba de 1948». Se refiere a la
«catástrofe» (esa es la traducción del árabe), que supuso, según dice
usted, la creación de Israel para los árabes locales, hoy llamados palestinos
(en aquel momento, recordemos, había árabes palestinos y judíos palestinos, ya
que el nombre Palestina no es por su pueblo, sino que fue el término dado por
el imperio Romano a la tierra que durante mucho tiempo se conocía simplemente
como Judea, por lo que era, la tierra de los Judíos…así se llamaba en los
tiempos de Jesús).
Y es interesantes que
usted menciona esta «nakba» hablando en la ONU, porque fueron los
árabes los que determinaron la catástrofe cuando rechazaron abiertamente la
resolución 181 de esa misma instancia, de la Asamblea General, que el 29 de
noviembre de 1947 recomendó la partición de Palestina en dos estados, uno judío
y otro árabe. Si los países árabes y el liderazgo de los árabes de la tierra de
Israel-que hoy llamaríamos palestinos-, encabezados por el Mufti Hajj Amin
al-Husseini, declarado aliado de Hitler, no hubieran optado por el
«no» a esa resolución de la ONU, con tal de que no nazca Israel, no
sólo no habría habido «nakba» sino que el Estado palestino habría
festejado en mayo último 66 años de existencia, junto al Estado de Israel.
Usted habla de la devastación de «casas, escuelas y
sueños de miles de niños, mujeres y hombres palestinos» en Gaza. ¿Por qué
no dice nada del uso de esos civiles, sus casas y escuelas para el ocultamiento
y disparo de cohetes hacia Israel, hacia su población civil? ¿No se le ocurre
contar al mundo lo que usted bien sabe , que en lugar de dedicarse a concretar
los sueños de esa población, sirviendo sus intereses y necesidades, Hamas
destinó millones a una infraestructura armada terrorista, en lugar de construir
escuelas y hospitales?
Usted habla de «estado racista ocupante» que
lanzó «tres guerras en cinco años en Gaza». ¿No cree que es relevante
recordar que desde setiembre del 2005 no hay ni un israelí «ocupando»
Gaza, a pesar de lo cual los ataques con cohetes desde allí a Israel se
intensificaron? ¿Israel racista? ¿Cree entonces que todos los médicos y
enfermeros que atienden diariamente a enfermos palestinos que llegan a
hospitales israelíes, también desde Gaza, corren el riesgo de ir presos? No me
parece….los vi hace pocas semanas atendiendo con convicción a niños
palestinos, preocupándose por el bienestar de sus padres y abuelos que los
acompañaban…Pero sin ir más lejos, su propia esposa, la suya Señor
Presidente, estuvo internada hace no mucho en un hospital de Tel
Aviv..pregúntele si cree que los israelíes son racistas….A ella la atendieron
bien, dirá usted, porque es la esposa del «rais»…pero la verdad,
varios de los palestinos de Gaza con los que estuve recientemente en un
hospital israelí y conversé durante horas, me parecían gente común , algunos
hasta de campamentos de refugiados, sin ningún cargo formal de nada…y vi cómo
los trataban y cómo cuidaban a sus hijos…Usted mintió Señor Presidente, y lo
sabe.
«la devastación causada por esta reciente agresión no
tiene parangón en los tiempos modernos…»…Señor Presidente, no sea
irresponsable. No caiga en apariencia de ignorante, en aras de la incitación
contra Israel. Ni hablaré aquí de verdaderos genocidios para hacer
comparaciones. Ni el sufrido por mi pueblo ni por otros. Mi limitaré a lo que
pasa ahora, en su propio mundo, el mundo árabe, con los cientos de miles que
mueren a manos de sus correligionarios musulmanes…casi 200.000 en Siria
solamente, miles y miles en Irak….por favor Presidente Abbas, infórmese….O
mejor dicho, no diga lo que usted sabe que no es cierto.
«la vida de un palestino es tan preciada como la vida
de cualquier otro ser humano». Estoy de acuerdo con esta frase. El
problema es que no lo están sus socios en el «gobierno de
reconciliación» palestino que conformó con el apoyo de Hamas.
«Nosotros adoramos la muerte, como el enemigo adora la vida», dijeron
tanto Fathi Hamad como Ismail Haniyeh de Hamas, en años anteriores y en esta
última guerra. El problema, para usted, es que no se refiere sólo a la muerte
de los israelíes sino a la de los propios palestinos, a los que usan para su
máquina terrorista.
«En nombre de Palestina y su pueblo, afirmo hoy aquí:
no olvidaremos y no perdonaremos, y no permitiremos que criminales de guerra
escapen al castigo». Eso significa que usted tendría que exigir medidas
para con los terroristas de Hamas que usaron casas, hospitales, escuelas , como
bases de lanzamiento y escondite de cohetes hacia los civiles israelíes. Que
debería mostrar a su pueblo las numerosas pruebas que seguro tiene sobre los
crímenes de Hamas para con el pueblo palestino. Si realmente tiene buena memoria,
no olvide que Israel tiene la suya …por lo cual difícilmente podrá aceptar
ahora correr los riesgos de una retirada de Cisjordania en aras de la creación
de un Estado palestino independiente, cuando aún recuerda los cohetes lanzados
desde Gaza hacia Tel Aviv y hasta cerca del aeropuerto Ben Gurion….riesgos
que sería más fácil correr si creyera plenamente en usted como interlocutor
para negociar, algo que usted le dificulta con su discurso venenoso.
Usted mismo habla en su discurso de la «•revolución
palestina que comenzo en 1965». Hay aquí una cuestión de fechas que
conviene dejar en claro. ¿En aras de qué fue lanzada esa revolución? Contra la
existencia misma de Israel. No fue para liberar territorios ni terminar con la
ocupación, ya que en 1965, no había ni asentamientos ni ocupación. Cisjordania
estaba en manos de Jordania y Gaza en manos de Egipto. Claro que en ese lapso
nadie habló de crear allí un estado palestino.Pero lo que cuenta aquí es que no
había ocupación…a menos que usted diga que el Israel soberano sea el
problema…o sea, a menos que lo «confirme» oficialmente..
Señor Presidente, usted recuerda las «difíciles
negociaciones» , asegura que las encaró «con mentes abiertas, en
buena fe y con un espíritu positivo». Luego dice que no tiene sentido
volver a esa vía negociadora que no conduce a nada . Y yo me permito
recordarle, que no es Netanyahu el primer interlocutor de la Autoridad
Palestina. A él quizás le sea fácil presentarlo como un interlocutor duro, jefe
de un gobierno conservador con el que es difícil llegar a un acuerdo.
¿Pero….y antes? ¿Y cuando Arafat negoció con el laborista Barak, que le
ofreció hasta dividir Jerusalem, y Arafat dijo que no? ¿ Y cuando su primer
Ministro Abu Ala negoció con Tzipi Livni y no llegó a nada? ¿Y Ehud Olmert?
Israel comete sus
errores, y no pocos, tanto en las negociaciones, como fuera de ellas.Por
ejemplo, los periódicos anuncios de construcciones en asentamientos, a mi
juicio, son nocivos y no conducen a nada.Pero analizando la historia del
proceso de paz, está claro que los errores no son sólo de Israel. La pregunta
de fondo es por qué no se ha firmado hasta ahora un acuerdo, tampoco cuando
ustedes negociaron con figuras israelíes dispuestas a tantas concesiones, como
han sido varios de sus interlocutores. Cabe analizar también lo que pasa del
lado palestino.
«Israel rehusa poner fin a su ocupación del Estado de
Palestina desde 1967..». No tergiverse la historia Señor Presidente. No
hay ningún Estado de Palestina, ni jamás lo hubo. Cuando los territorios en los
que hoy quiere construirlo, estaban en manos árabes (lo que mencioné antes,
Cisjordania en manos jordanas y Gaza en manos egipcias), ningún árabe habló de
crear ese Estado. Le aclaro: estoy a favor de que nazca ese Estado palestino.
Mi único problema al respecto es que me atrevo a vaticinar que ese no será e
fin del conflicto, y tal como están las cosas, no sé cómo conciliar entre la
independencia palestina, que defiendo en principio, y la seguridad de Israel.
«Cultura de racismo, incitación y odio», dice
usted que es lo que hay hoy en Israel. Y sostiene que se manifiesta en el
«despreciable, terrible crimen cometido meses atrás por colonos fascistas,
que secuestraron al joven Mohammed Abu Khdeir de Jerusalem, lo quemaron vivo y
lo mataron».
Es un hecho que hay
radicalización en algunos sectores de la sociedad israelí, que preocupa y debe
ser combatida. La considero producto del conflicto y la creciente desconfianza
en los árabes, pero no por ello minimizo la necesidad de tomar medidas para
lidiar con el fenómeno. Pero su presentación de los hechos, señor Abbas, es
lamentable. Porque sin olvidar ni por un momento lo terrible del asesinato de
Muhammad, que conmocionó a la sociedad israelí-y usted lo sabe- , no puedo
dejar de ver con preocupación su planteamiento.
Una avasallante mayoría
de la sociedad israelí, autoridades, población, organizaciones diversas,
condenaron con energía el asesinato de Muhammad Abu Khdeir. Israel se salía de
sí para dejar en claro que fue un crimen abominable, que no tiene lugar en el
marco de la discusión, por más álgida que sea, con los palestinos. Usted bien
sabe que esa no fue la reacción, salvo algunas excepciones, ante el secuestro y
asesinato de los tres jóvenes israelíes Gil-Ad Shaer, Naftali Fraenkel y Eyal
Ifrah, dos de ellos prácticamente de la misma edad de Muhammad. Usted mismo
condenó el secuestro y exigió a Hamas que los devuelva . En su momento, yo
elogié la valentía que usted mostró al hablar sobre el tema abiertamente, en
árabe, ante la Conferencia de Estados Islámicos. Se ve que ahora,
lamentablemente, las informaciones según las cuales la opinión pública
palestina lo considera al jefe de Hamas en Gaza mucho más popular que a usted,
justifica faltar a la verdad.
El Presidente de Israel
Reuven Rivlin, en un saludo que envió recientemente a las comunidades judías
del mundo con motivo del año nuevo judío, habló entre otras cosas del fenómeno
de la intolerancia y radicalización que le preocupan, y mencionó el asesinato
«de los cuatro jóvenes», juntos. No los tres israelíes. Los cuatro:
Gil-Ad, Naftali, Eyal y Mohammed.
Usted no tuvo siquiera la
dignidad de recordar el triple asesinato de los jóvenes judíos. Vergonzoso.
-«Es imposible,
repito, imposible, volver al ciclo de negociaciones que han fallado…» Es
una pena que repita la lógica de Hamas, por más que oficialmente continua
oponiéndose a la violencia, lo cual sigue distinguiéndole de dicha
organización.
Usted lo plantea como
prólogo de la presentación ante la ONU del proyecto destinado a imponer a
Israel una retirada en no más de tres años y la creación de un Estado palestino
independiente. El Consejo de Seguridad, problablemente no lo apruebe, por el
veto norteamericano, pero es factible que la Asamblea General sí. Usted tendrá
así una victoria diplomática importante..otra más..
Pero es lamentable
comprender que eso no significará estar sirviendo a los intereses de su pueblo.
El Estado palestino debe
nacer como fruto de negociaciones con Israel, no de imposiciones diplomáticas
desde afuera. El problema es que la línea que usted está siguiendo no lo acerca
a ese objetivo sino todo lo contrario.
Ya se han perdido 66 años
, señor Presidente…
Cambie el tono, tome las
medidas necesarias para inspirar confianza a aquellos israelíes que nunca le
creyeron, a aquellos elementos conservadores dentro del gobierno israelí, que
se oponen a un Estado palestino independiente.
Citando al poeta
palestino Mahmud Darwish, usted dice «estamos infectados con una
enfermedad incurable, que es la esperanza, y amamos la vida si se nos da la
chance de tenerla».
Señor Presidente…no
vuelva a perder la chance.
Señor Presidente, usted está mintiendo
29/Sep/2014
Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski